Dos días después...
El conde de Lancaster, George y Edith escuchaban atentamente mientras Maddie y Blake relataban los recientes acontecimientos. La madre de Maddie se removía en su asiento, luchando contra el impulso de interrumpir con preguntas, pero su tío la miraba de reojo, dejándole en claro que debía esperar.
Cuando Blake terminó de hablar, el silencio en la sala se volvió espeso. Fue el conde quien, finalmente, lo rompió con una leve sonrisa.
—De modo que tu madre está viva —dijo, incli