Mientras tanto en la residencia de Don Vitale...
Carlo observó la escena con un aire de satisfacción. Había esperado ese momento. Sabía que el reencuentro sería un arma de doble filo, pero él estaba listo para aprovechar cualquier debilidad para sacar provecho.
—Bueno, bueno… qué conmovedor —dijo con falsa dulzura—. La madre y el hijo reunidos después de tantos años. Aunque, claro… hay muchas cosas que aún no saben el uno del otro, ¿verdad?... Quizás necesiten hablar a solas...
Gianna sintió la