Maddie alzó una ceja, conteniendo el impulso de responder con un comentario mordaz a la desvergonzada actitud de la mujer. Era evidente que Priscilla estaba intentando provocarla, pero no le daría el gusto. En cambio, optó por una sonrisa afable que no llegaba a sus ojos.
_Gracias, Priscilla _respondió con una dulzura estudiada_. Estoy segura de que lo será. Después de todo, no todos los días uno tiene la suerte de hospedarse en un lugar tan magnífico. Mi esposo y yo, estamos encantados de disf