Maddie y Grace bajaron del auto frente al teatro, donde las luces brillaban en el frío aire nocturno de Boston. La joven se ajustó el abrigo y trató de sonreír, empujando sus preocupaciones al fondo de su mente. Esta noche sería diferente. Solo por unas horas, se permitiría ser la Madelaine de antes: despreocupada y feliz.
Lo que Maddie no sabía era que, en ese mismo instante, el auto de Blake cruzaba la frontera de la ciudad, acelerando hacia un encuentro que podría cambiarlo todo.
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