Tuve que tomar fuerzas de donde no tenía y negarme a su pedido. Por supuesto que quisiera hacerle el amor y beberla por completo hasta desfallecer de ser posible, pero no así. Quiero que cuando esté dentro de ella y me mire, sus ojos brillen como lo han hecho en cada encuentro, no de odio y dolor como ahora lo están haciendo.
Contrariado, me acerqué a ella y le puse el vestido en completo silencio y bajo su atenta mirada. La hice caminar conmigo hasta el sofá y nos sentamos uno frente al otro.