No supe qué decir de momento, pues nunca se habían tomado el tiempo de hacerme un detalle como estos que no fuera por mi cumpleaños o en alguna otra festividad. Si mi corazón antes se encontraba acelerado, ahora explotaba en cientos de sensaciones maravillosas dentro de mi pecho.
—¿No te gustó? — inquirió, frunciendo el ceño mientras veía los pétalos y la decoración de la mesa—. ¿Qué te disgusta? ¿Las flores? ¿El vino? ¿El lugar? ¿O todo?
—¡No me disgusta nada! — no sé si se trató de un impulso