Llegamos a una lujosa mansión en medio de una isla preciosa. No podía creer que tal lugar perteneciera a su familia. Tan pronto bajamos del muelle, su hermano gemelo y la misma mujer que estaba aquel día de la boda, nos recibieron muy efusivamente.
—Por fin llegan, los estábamos esperando — comentó la mujer, rodeando a Jacob en un amoroso abrazo.
—Mamá, no habíamos tenido tiempo de hablar ni de hacer las presentaciones de manera más formal — carraspeó, se veía tan tierno y lindo así de nervioso