La noche nos envolvió con suma rapidez o no sé si los segundos se me pasaban volando por más que le pidiera al reloj que se detuviera. Nunca me había divertido tanto como hoy, observando el mar, las hermosas vistas y hablando de todo y nada con un hombre tan encantador como Jacob. De hecho, ni siquiera con Arabella me había sentido de esta manera tan tranquila y feliz. Aunque no había nadie en este mundo que me conociera más que ella, ahora mismo me sentía llena de dicha y con el corazón gustos