Capitulo 28. El descubrimiento
—Si has venido a llorar aquí, lárgate de una vez. Ya tengo suficientes problemas como para tener que verte llorar como idiota.
La castaña observa al hombre a espaldas de su hermana y siente que todo aquello parecía como si fuese una pesadilla.
—Enzo, ¿Por qué me has hecho esto?
—Lo que me faltaba, la estúpida hermana menos viene a reclamarme.
El hombre hace a un lado a Laura de manera bruta consiguiendo que ella golpeara su espalda contra la puerta.
—Veo que lo que decía la idiota de tu hermana