Capitulo 23. Tiene quien la defienda
Aurelio disfrutaba aquel orgasmo de su esposa, sería el primero de muchos que les quedaban por delante… al saciarse de ella el castaño se pone llamando la atención de la castaña. Aurelio la sujeta por la cintura para sentarla sobre la mesa.
—¡¿Qué haces?! —pregunta con sorpresa en la mirada.
—No quieres esperar hasta llegar a la habitación, no creo tener la paciencia suficiente para quitarte este vestido —le dice al mismo tiempo que sube la falda del vestido y abre un poco más su muslos.
—¡Aure