Capítulo 70. Un serio interrogatorio
Al dejar a su amigo en la oficina, Iván se dirigió a su taller. Con premura atendió los asuntos pendientes, ansioso por regresar a casa.
Sonrió al entrar y encontrarse con la típica escena de todos los días: sus hijos discutían frente al televisor, peleaban entre ellos y con el dragón ubicado tras la pantalla, quien había robado a una princesa que a diario ellos intentaban rescatar.
Elena se movía por la cocina afanada en la preparación de la cena mientras su hija, desde su corral, miraba hipno