Capítulo 57. La carta
Horas después, Elena recibió la autorización para entrar en la habitación donde Iván descansaba. Ya había sido atendido y se encontraba fuera de peligro.
Al entrar, lo observó recostado en la cama con el ceño fruncido, movía el vendaje que le habían colocado sobre el hombro izquierdo para liberar a su brazo del apretado agarre que le restaba movimiento.
—¡¿Qué haces?! —le preguntó alarmada.
Al escuchar su voz, Iván dejó lo que hacía y se giró sonriente hacia ella. Estiró su brazo derecho para i