Capítulo 16. Colabora con nuestra causa
—Es un gran placer recibirte en mi oficina, Ariana.
La chica se levantó con petulancia apenas escuchó el saludo de Jacinto, quien la recibió con un refinado beso en los nudillos y una seductora sonrisa.
—También estoy encantada de volver a verte —le dijo y le dedicó una mirada desafiante.
—Me siento dichoso. Todas las mujeres Norato han venido a visitarme. Ayer fue tu madre y Elena, y hoy recibo tu maravillosa presencia.
Con una sonrisa fingida Ariana disimuló la punzada de celos que se le agol