(Narra Eva)
Nos fundimos en el abrazo más cálido que jamás hubiera podido soñar. Astor me envolvió entre sus brazos con una fuerza abrumadora, haciendo que me sintiera tan protegida y amada como en el pasado. Nos habíamos separado por tanto tiempo, su ausencia había dejado a mi corazón casi marchito.
Habían llegado al fin, el reencuentro fue maravilloso y me aferraría a ese recuerdo para siempre. Su forma humana seguía igual que como la recordaba, a excepción por varias lastimaduras y heridas n