(Eva)
Me desperté sobre una cama más mullida que en la que me dormí aquella noche, en esa posada económica y deteriorada. No conocía ese sitio en lo absoluto, traté de enderezarme sin mucho éxito a causa del adormecimiento de mi cuerpo. Pero mis ojos observaban. Debía de encontrarme en un castillo, porque el lujo allí abundaba y los muebles eran de la realeza.
Alguien me había traído hasta aquí en contra de mi voluntad en mi noche de ebriedad y descontrol. Algo había sucedido, pero mi memoria e