Capítulo 59: Rendirse al Deseo
Esa noche, mientras el cielo de Grecia se teñía de un azul profundo salpicado de estrellas, Amara se encontraba en la terraza del apartamento de Dimitrios. La brisa cálida acariciaba su piel, y el sonido de las olas rompiendo a lo lejos era casi hipnótico. Dimitrios estaba dentro, en la sala, leyendo algunos documentos del trabajo, pero Amara sabía que su mente no estaba realmente ahí. Ella lo había sentido inquieto todo el día, quizás porque aún intentaba borrar