Leonidas observaba desde la distancia. Cada vez que sus ojos se posaban sobre Amara, una chispa se encendía dentro de él, una mezcla de deseo y desafío. La mujer que había conocido en la reunión de la familia de Dimitrios no era solo atractiva; era un enigma, una fuerza con la que no se podía jugar a la ligera. Y eso solo aumentaba su interés.
Aquel día, en la casa de Dimitrios, ella había brillado con una gracia única, su risa y su manera de moverse eran como un imán para él. Leonidas había no