El sol brillaba con fuerza sobre la costa, un paisaje que parecía sacado de un sueño. Las olas rompían suavemente sobre la arena blanca, mientras el viento jugaba con los cabellos de Amara, que caminaba hacia la orilla. La villa era el refugio perfecto para descansar, pero en el aire flotaba una tensión palpable, algo que ninguno de ellos había anticipado.
Amara se quitó el vestido largo que llevaba, dejando al descubierto su traje de baño amarillo brillante, el cual destacaba su figura de una