—No soportaba más el sonido de aquel silbido. Finalmente reuní el valor para levantarme. Busqué la Glock que había tomado del tablero del coche de Rafayel, aunque nunca antes había usado una. Mis manos temblaban ligeramente mientras la empuñaba, sosteniéndola como un medio de defensa. Mis instintos me gritaban que nos habían seguido, tanto a Bianca como a mí, estaba segura de ello, desde que pasamos por Poughkeepsie aquella misma tarde.
—¿Leslie? —La voz de Bianca sonó adormilada mientras despe