Mundo ficciónIniciar sesiónMcKenzie, con el rostro demacrado, se agachó junto a los restos, su mirada recorriendo metódicamente el sótano húmedo. Con una mano enguantada de látex, levantó con cuidado una loncha de piel de melocotón enmohecida para exponer una mano esquelética: su palidez fantasmal bajo las luces portátiles de los forenses.
—Es ella —logré decir entre sollozos, las rodillas doblándose como las de una marionet







