Mundo ficciónIniciar sesión—Cierto... Margarita... Delgado —mi madre repitió mis palabras, con un rastro de sorpresa evidente en su tono. De repente, una ola de mareo me invadió y la taza de té que sostenía casi se resbala de mi mano, si no fuera porque Marry se apresuró a sostenerla.
—Señora, ¿se encuentra bien? —preguntó Marry con dulzura, con la preocupación grabada en su rostro. Mi madre me miró antes de dirigirse a







