Axara sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas, aunque no estaba segura de por qué. Tal vez era la sinceridad en sus palabras, o el hecho de que nunca había pensado que alguien como Cael pudiera quererla de esa manera.
-Está bien... lo pensaré -dijo finalmente, su voz temblorosa.
Cael asintió, inclinándose para besarla de nuevo, esta vez con una dulzura que la hizo sentir como si todo el peso del mundo desapareciera por un momento. Y en ese instante, Axara supo que su vida estaba a punto de