Cael se levantó, pasando una mano por su cabello oscuro mientras la miraba. Finalmente, habló con un tono bajo pero firme.
-Por hoy, quédate aquí y descansa. Asegúrate de que esa herida no se infecte. No quiero que te desmayes a mitad de la reunión.
Axara lo miró, sorprendida.
-¿No está enojado?
Cael no respondió de inmediato. En cambio, le lanzó una última mirada seria y se dirigió hacia la puerta.
-No te hagas ilusiones, Axara. Estaré esperando esos documentos en la tarde y que sea la última