El rostro de Gael cambió al instante. Su sonrisa se desvaneció, y sus pequeños brazos se cruzaron frente a su pecho en un gesto desafiante.
-Laura no me gusta. Es mala conmigo.
Cael se agachó hasta quedar a la altura de su hijo, colocando una mano firme pero gentil sobre su hombro.
-Gael, ¿por qué dices eso? ¿Te ha dicho algo?
El niño negó con la cabeza, pero evitó la mirada de su padre.
-No... pero ella nunca me quiere abrazar ni jugar conmigo. Siempre dice que soy raro.
Cael sintió una punzad