Golpeo la pierna de Adonis con mi pie pero no se despierta, sigue igual de dormido y seguramente con una resaca monumental.
- ¿Tu amigo está muy cansado?- miro a la hermosa Luna, es tan pura e inocente, que quiero protegerla.
- Si, anoche llegó muy tarde.- le acaricio la cabeza.- Baja tu a desayunar, yo iré cuando mi amigo se despierte.
- Vale.
Me quedo mirando a Adonis, duele saber que correspondo sus sentimientos, que quiero algo bonito con él pero que no puedo tenerlo, no puede ser porque yo