Me despierto cansada, con los ojos completamente rojos e hinchados de llorar anoche. Mis brazos siguen rojos y varios arañazos los cubren, tendré que volver a llevar cuidado para que nadie los vea, en especial mi padre.
Me doy una ducha para despejar mi mente y tomo un ibuprofeno, es lo único que tengo para combatir los pinchazos que me dan cada vez que parpadeo.
Reviso mi teléfono, le contesto unos mensajes a Adonis y veo un correo de la federación, en media hora tengo mi primera sesión con el