Capítulo 34
Narrado en tercera persona
A la mañana siguiente, la mansión de los Sloane se sentía notablemente más pesada y opresiva que el día anterior. Los rayos de sol se filtraban abundantemente a través de las altas ventanas, pero no conseguían levantar en absoluto el sombrío ambiente que dominaba todo el lugar.
El señor Arnold Sloane permanecía de pie en su estudio, todavía vestido con la misma bata que había usado la noche anterior, con los ojos enrojecidos e hinchados por la completa fal