Punto de Vista en Tercera Persona
En algún lugar de los tranquilos y exclusivos suburbios de Oakridge, a más de seiscientos kilómetros de distancia, la imponente mansión de la familia Sloane se erguía bajo el suave resplandor de las luces del jardín. En su interior, el ambiente se sentía denso, cargado de un pánico palpable y abrumador.
El señor Arnold Sloane caminaba de un lado a otro a lo largo de su estudio, con su bata de seda arrastrándose detrás de él. La llamada había llegado hacía menos