Capítulo 10. El amor no tiene edad
En el momento en que Kelaya estaba perdida en sus pensamientos, se acercaron más personas a saludar a su amiga, así que se hizo a un lado para que Margie pudiera recibir a todos sus invitados. Pero antes de alejarse, Margie le advirtió que ni se le ocurriera irse, porque quería presentarle a alguien, y si se atrevía a hacerlo a escondidas, no le volvería a hablar nunca más. Margie conocía muy bien los pensamientos de su amiga.
A Kelaya no le quedó más que prometerle que no se iría hasta que ella