Como no albergaba demasiado odio en su corazón, tampoco tenía un complejo de inferioridad.
Por eso pudo contarle a Jennie con honestidad que no tenía padre. Jennie fue muy comprensiva con la situación de su amiga. En ese momento, las dos chicas eran tan cercanas que casi podían compartir el mismo par de pantalones.
Jennie dijo generosamente: "Está bien, Gloria. Aunque no tengas un padre que te quiera, mi padre me quiere mucho. No solo me quiere mi padre, también me quieren mucho mi tío y m