Sus miradas fijas sobre mí, era sofocante, por eso, me fui al balcón a tomar un poco de aire. Apareciendo alguien quien no esperé. – También viniste. – me alcanzó una copa. Se veía bien en el traje blanco con la corbata de moño azul.
Dio un sorbo, sin quitarme la mirada de encima. – Por la manera que me miras, no crees que soy uno de los hermosos de la familia. -terminó el resto.
Pareces un muñeco de torta, solo quítate ese moño. – sonreí deliberadamente, apoyando mi cuerpo sobre el balcón.