—¡Rodrigo suéltalo ya!
El grito insistente de la mujer arrodillada en frente del hombre de sus pesadillas la abrumo tanto sintió miedo por Omar, entonces grito nuevamente para llamarlo sin respuesta alguna, mientras el recibía una paliza, que lejos de bajar la cabeza, persistió en no caer.
La mujer que gritaba fue detenida tardíamente por ese ser llamado Risas que sujeto sus manos hacia atrás, haciéndola callar, dejándola alerta a la situación terrible.
Pronto Arceo sintió pesadamente los lat