—¿Quizás olvidaste que te presentaste? —me recordó Matías.
—Lo sé…
No lo he olvidado. El problema es que empiezo a tener dudas. ¿Y si solo está bromeando y quiere pisotear mi dignidad? Le coqueteé en un evento. ¿Y si después de esta noche me dice: ‘Solo estaba jugando contigo?’ ¿Y si me deja como a todas las demás mujeres con las que ha estado? ¿Y si quiere vengarse por lo que le hice la última vez en el evento benéfico?
—Entonces, compláceme tanto que quiera tomarte como mi esposa.
Esto es un