—Dímelo. Haré todo lo que me pidas —le dije, prestándole toda mi atención a Matias para que viera que hablaba en serio.
—Tendrás que lidiar con mi insoportable familia. Supongo que viniste a verme sabiendo que mi madre quiere que me case, ¿verdad? —preguntó.
—Por supuesto. No te preocupes, me llevaré bien con tu familia —respondí con un asentimiento—. ¿Algo más?
—Trabajarás para mi empresa —añadió—. Seguro que sabes mucho sobre el sector en el que nos movemos.
—Claro. De hecho, pensaba pedirte