KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0031
Yo corría. Corría como si me fuera a faltar el aire, como si mis propios pulmones ya no soportaran el peso de las emociones que desbordaban dentro de mí. La arena húmeda se pegaba a mis pies, cada paso pesado e inestable. La playa frente a mí parecía infinita, un refugio que ni siquiera sabía si realmente quería o si simplemente buscaba por impulso de huir.
Detrás de mí, su voz resonaba.
—¡Katherine! —era una orden autoritaria, casi desesperada.
El sonido de mi