KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0010Había pasado el día entero dándole vueltas a la inesperada llamada del abuelo de Ethan y sabía que al día siguiente tendría que enfrentarlo. Solo de pensarlo, mi estómago se revolvía.Mi jefe, sin embargo, parecía absolutamente tranquilo. Estaba sentado en uno de los sillones de cuero marrón, sin el blazer, solo con la impecable camisa blanca arremangada hasta los antebrazos, mientras sostenía un vaso de whisky en una de sus manos. Sus ojos, siempre atentos sin perderse nada, se posaron sobre mí apenas puse un pie dentro de su habitación, la misma en la que hice de todo y más. Como por ejemplo haberme emborrachado y encima despertado abrazada a su pecho desnudo y firme. Solo de recordarlo, la vergüenza me golpea con toda la fuerza.Como decía aquel viejo dicho, mis queridos. Cuando la bebida no mata, definitivamente humilla — yo era la prueba viva de eso.Por ahora pongo mi mejor cara blasé y una sonrisita amistosa sin mostrar los dientes.-Siéntate —
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