KATHERINE SALLES – CAPÍTULO 0056
Los días pasaron como un borrón. Cada mañana se transformaba en una cuenta regresiva que no podía dejar de escuchar resonando en mi mente: faltan tres días, dos días, un día. Y entonces… el día había llegado. Mi boda con Ethan Lancaster.
Era extraño incluso pensar en esas palabras juntas. Mi boda y Ethan Lancaster en la misma frase.
Si una vidente me hubiera detenido en la calle para contarme eso, muy probablemente me habría echado a reír y le habría dicho que e