KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0052
El coche se deslizaba por la avenida iluminada, pero mi mente estaba a kilómetros de allí. El conductor de Ethan manejaba en el más absoluto silencio, y se lo agradecía. No tenía energías para conversar, ni siquiera para la cortesía habitual, aunque Otávio fuera una persona sumamente amable. El asiento trasero me acunaba, y me dejaba llevar por el suave balanceo del automóvil, como si cada curva pudiera empujar aún más al fondo los recuerdos que insistía en guar