La pareja sigue negándose a levantarse de su cómodo asiento a esta hora. Cada uno tiene un pensamiento distinto con respecto a quién puede ser esa persona que ha llegado, cada uno teme acercarse a la puerta y llevarse una mala sorpresa.
—Esposo mío, ve a recibir al hombre que te sacó canas verdes cuando lo viste cerca de mí. —ordenó ella con una sonrisa de burla.
—Por mi parte, puede congelarse en la puerta, no le abriré en horas de la noche a un desconocido.
—Si no vas, seré yo la que no te ab