La señora Esperanza quería estar junto a su esposo para estarlo consolando, según ella, pero el señor Ferreira le pidió que mejor se fuera a dormir para que mañana esté preparada para el velatorio del abuelo.
Ella le preguntó acerca de lo que dijeron los peritos sobre las evidencias, pero él le ha dicho que no se ha encontrado nada hasta el momento y que todo es un misterio.
—Deberías de dejar eso a un lado, puede ser que corras peligro al meterte con gente asesina.
—Tienes razón, Esperanza, es