Arnaldo agradeció, un poco avergonzado por la respuesta que le dio su suegro, pero es consciente de que es la realidad.
—Llévalo, Ameli, cuida bien de él, por favor. —el padre se despidió de su pequeño con un beso en la frente.
—A ver muchacho, ¿por qué dices que por culpa tuya a Madison le dieron ese disparo, o es que acaso ella estaba contigo en ese momento? —cuestionaron.
Arnaldo les narró cómo fue que sucedieron los hechos, y también les contó el motivo por el cual él quería que Madison se