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Madison sonrió. Parece que su padre le ha aprendido a su nieto a hacer berrinche cuando algo le sale mal.

—Papá, tranquilízate, por favor, vas a asustar al niño si sigues llorando.

—Es que no ves, hija, que yo estaba muy contento porque se suponía que la señora era tu madre y al final resultó que no lo es.

—Papá, la señora que estaba allí con la joven Margaret no es la madre de ella, me imagino que debe de ser su patrona y por eso, cuando ella me vio, me hizo una señal para que pasara de paso
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