Al no escuchar pláticas en el piso de abajo, Madison se levantó, vigiló con cuidado de que su marido ya se hubiera marchado y bajó en busca de su padre.
—¿Qué te dijo Arnaldo, papá?
Preguntó Madison, con una sonrisa acercándose a la cocina, y esto ocasionó que su padre diera un grito y hasta brincó por el susto, pues no se esperaba que ella apareciera en la cocina porque, como según él, ella está dormida en su habitación.
—Maldición, hija, me vas a matar de un susto. Para la próxima vez, por fa