Arnaldo estaba llegando a casa cuando su teléfono comenzó a sonar. En un inicio no quería responder porque se trataba de un número desconocido. Pero al ver que no paraban de llamar una y otra vez, decidió atender.
—Habla con Arnaldo Ferreira, ¿quién es usted?
—Soy yo. —Contestó con la voz entrecortada, temiendo ser rechazada.
—¿Madison? ¿Has comprado un teléfono? Estoy a punto de entrar a casa, hablemos allí. —Dijo, creyendo que ella le habla para saber si esa noche llegará.
—Estoy en el hospit