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Madison sollozó en silencio, se hizo un bollo en el sofá y acarició a su vientre. El hambre se le fue y las ganas de llorar se apoderaron nuevamente. Ella, por más que lo quiera evitar, no lo puede hacer. Es muy doloroso que te traicionen durante el embarazo y lo peor verlo con tus propios ojos como se follan a otra zorra.

En la habitación, Arnaldo espera que la esposa llegue a reclamar, ya ha pasado un poco más de una hora y nada ha sucedido. ¡Es extraño! Susurró para sí mismo.

Bajó a la cocin
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