Arnaldo observó con una sonrisa de preocupación a su amada. Acarició su frente, le dio un pequeño beso y se quedó inclinado a la altura de su boca.
—Amor, no sé qué decirte. Yo estoy muy contento, porque vamos a tener un bebé. —pronunció.
Pero también me pongo en tu lugar y no me puedo alegrar sin saber si tú estás feliz o triste porque serás madre a temprana edad.
—Yo no estoy triste, cariño. Sé que ambos no esperábamos que sucediera tan pronto. Pero ya que está aquí, no podemos hacer más que