Casados por una venganza
Casados por una venganza
Por: Jannina Morales
Prólogo

Fabrizio se encontraba en la suite de un lujoso hotel en Miami. Se levantó de la cama con su cuerpo desnudo, se acercó al diván y alzó su chaqueta. Sacó de uno de sus bolsillos un cigarrillo y el encendedor.

De pronto una mujer rubia salió del baño envuelta en una toalla, púes había ido a ducharse después de que hicieron el amor. El cabello lo tenía mojado, este le cubría sus hombros desnudos.

Se acercó a él y le dijo:

—Creí que irías a ducharte conmigo. —Él no levantó el rostro para mirarla y respondió: 

—Me provocó fumar antes de ir a ducharme. —Encendió el cigarrillo y se sentó en el diván.

Después Fabrizio se duchó y se vistió, Mariangel ya estaba lista para salir del hotel. Él se acercó a la cómoda, cogió el peine y se acomodó el cabello. 

Mariangel se acercó por atrás y lo sujeto de la cintura, recostó su cara contra su espalda.

—Hoy te sentí distinto.

—¿A qué te refieres?

—No sentí que estuvieras conmigo cuando hacíamos el amor. —Ella levantó la cabeza, ambos se miraron a través del espejo.

—No sé por qué habrás sentido eso, hicimos el amor apasionadamente como siempre. —Mariangel puso una dura expresión.

—Si, pero últimamente siento que piensas en ella todo el tiempo. 

Fabrizio dejó el peine sobre la cómoda y con la cara seria volteó a verla de frente.

—Sabes perfectamente que me casaré con Lorenna solo porque es la heredera de la otra mitad de la receta, de no ser así, jamás la llevaría al altar.

—Cada vez que te veo con ella te ves feliz como si estuvieras enamorado.

—Te quiero a ti —Le agarró el mentón y besó sensualmente sus labios—. Después de que todo esto pase me divorciaré de Lorenna y nos iremos juntos.

—No te cases con ella, olvídate de esa receta y de tu venganza, volvamos juntos a tu país, dejemos todo esto atrás. —Fabrizio se acercó al diván donde había dejado su chaqueta.

—No digas tonterías, en unos días me casaré con ella y nos iremos de luna de miel. No comprendo qué te sucede ahora, sabes todo lo que hay en juego, si no me caso con Lorenna tu papá no obtendrá el cargo que le ofrecí dentro de la empresa, y tu familia se hundirá en la miseria, no olvides que están arruinados.

—Ya estoy harta de que todos me recalquen que mi familia está arruinada.

—No te lo estoy recalcando, es que  a veces eres muy egoísta, cuando algo se te antoja no te importa los demás, solo piensas en ti misma.

—Mira quién lo dice, alguien que se casará sin amor engañando a mi prima haciéndole creer que estás muy enamorado de ella.

—Mejor te callas, últimamente estás insoportable, ya no sé cómo hacer para que estés calmada, ya no eres la Mariangel mi amante y mi amiga incondicional. —Mariangel sollozó con rabia.

—Antes no me importabas, y si estoy insoportable es porque odio verte con ella; anoche durante la cena en la mansión la besaste delante de mí y no te importó que te estuviera viendo. 

—No lo hice delante de ti, lo hice delante de los demás; los miembros de ambas familias deben convencerse de que estoy muy enamorado de Lorenna, solo así me adueñaré de la tan codiciada receta de Chocolates Murrié y podré al fin vengarme de todos cuando tenga el poder en mis manos.

—¡Maldita Lorenna! la odio con toda mi alma, ojalá le dé un ataque y se muera en ese altar. 

—Fabrizio se acercó a ella y la sujetó de la cintura.

—¿Acaso sientes celos de Lorenna? —Le besó la frente.

—No siento celos de ella, siento celos de todas las mujeres que se acercan a ti. Deberías dejarla, olvidar todo este plan de venganza y casarte conmigo.

—Debiste aceptar casarte conmigo cuando aún eras la heredera de la receta, te lo pedí muchas veces, pero preferiste cumplir con la promesa que le hiciste a mi hermano en su tumba.

—Tu hermano murió, yo solo quería respetar su memoria.

—Y yo quiero vengarme por todo lo que la esposa de mi padre le hizo a mi madre que también está muerta. 

—Lo sé, sé que necesitas vengarte. —Fabrizio le tocó la mejilla.

—Todo este tiempo me ayudaste, ahora no vayas a echarte para atrás cuando estamos a punto de lograr nuestro objetivo. Flavio está feliz, en algunas semanas yo seré el presidente de Chocolates Murrié, y tu padre se convertirá en mi mano derecha; si no seguimos con nuestro plan, todo se perderá, y tu papá andará muy decepcionado, tu mamá y tu hermano no tendrán cómo salir de sus deudas. —Ella guardó silencio porque sabía que era verdad—. Sabes que te quiero —Le dio otro beso —. Si mientras hacíamos el amor me sentiste distinto, es porque no es fácil para mí tener que casarme con Lorenna; con ella todos mis planes son más difícil de alcanzar, sin embargo debo hacerlo, eso preocupa y pone nervioso a cualquiera.

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