57 Placer.
Mariangel se sintió llena de incógnitas, el mareo que sentía desapareció. Sin intentar ocultar su inquietud se acercó a Fabrizio, quería averiguar por qué él seguía en el club cuando se suponía que estaba con Samanta. Gracias a los tragos de tequila que hacían de las suyas en su cabeza, ella estaba algo desinhibida, y sin tapujos se acercó y se paró frente a él, y con el dedo índice le tocó el pecho como intimidando, Fabrizio malicioso arqueó levemente sus labios hacia arriba.
—¿Por qué sigues