Fabrizio llegó a la casa de Mariangel, la mucama le abrió la puerta.
—Buenas noches se encuentra la señorita mariangel.
—No está.
Y sus padres?
—No se encuentra tampoco, pero está en joven Héctor.
—Por favor dile a Héctor que Fabrizio está aquí.
—Está bien señor, pasé y tome asiento mientras le avisó al joven. —Fabrizio entró a la sala y se sentó a esperar. Poco tiempo después bajó Héctor, tenía cara de sorprendido.
—¡Fabrizio, qué sorpresa! ¿Qué te trae por aquí?
—Necesitaba hablar con tu he