Lena no había podido estar en paz, a pesar de que están los escoltas, ella siente su corazón bombear rápidamente, piensa que en cualquier momento esa anciana entrará a llevarse a su hijo, que le hará daño, afortunadamente los niños siguen durmiendo, quizás la razón sea porque se dan ese calor de hermanos, y el sueño ha sido profundo.
—Lena deberías comer
—no tengo apetito, además, Cristhofer no contesta las malditas llamadas
—tal vez está ocupado, pero no te angusties, voy a la cocina para cal